¿Qué tiene de malo votar?
Nos pasamos los cuarenta años del franquismo sin votar y suspirando por poder hacerlo. Y ahora, oh paradoja, nos quejamos del exceso de elecciones.
Nos pasamos los cuarenta años del franquismo sin votar y suspirando por poder hacerlo. Y ahora, oh paradoja, nos quejamos del exceso de elecciones.
Ante el actual bloqueo político, algunos agitan la posibilidad de nuevas elecciones generales como una amenaza. ¿Desde cuándo elegir a nuestros representantes es un problema? Durante el franquismo nos pasamos cuarenta años sin votaciones y, a lo peor, echamos de menos el que sean otros quienes decidan por nosotros.
Sé estarán ustedes preguntando si me he hecho un lío al escribir el título. Nada más lejos de la realidad. Me explico.
Gracias a la crisis social, moral y política de España (y también económica, aunque en este orden), los militantes del PSOE están más a la izquierda que antes.
En el Parlamento de los años 80 -que tanto odian algunos jóvenes y jóvenas de hoy- también se proferían descalificaciones, pero no se faltaba a la dignidad. “Idiota, traidor, estalinista, chulo de barrio, ignorante jurídico, señorito de pesebre, tahúr del Mississippi” eran algunos de los improperios que proferían sus señorías en el fragor del debate.
Aseguraba el filósofo Ortega y Gasset en las Cortes Republicanas que, en el Parlamento, hay tres cosas que no se pueden hacer: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí. El ilustre pensador precisaba que en el Congreso se deben evitar las divagaciones o tratar los problemas con frivolidad. Por jabalíes, se conocía en…
Rajoy quizá no se merezca repetir como presidente del Gobierno, pero es el menor de los males en las circunstancias actuales. Es el argumento final del Partido Socialista, que ha optado por la lucha política diaria, el consenso y el futuro frente al recuerdo guerracivilista de las Brigadas Internacionales – y por qué no decirlo,…