¿Por qué no estamos informados?

No estamos informados porque la información es poder y los poderosos no quieren compartirla con el común de la gente. La información pública, también, es un índice de la salud democrática de una sociedad y nosotros, por fortuna, aún nos mantenemos en el puesto 22 de la lista que confecciona el semanario The Economist. Claro…

La imposibilidad de creer

Nos han puesto muy difícil creer en las noticias, distinguiendo lo falso de lo verdadero y discerniendo qué hay de cierto y qué de intereses espurios en cualquier tema que traten los medios de comunicación.

Control, manipulación y secuestro de las redes sociales

Corrían los primeros días de julio de 2008 cuando asistí a una conferencia de Manuel Jiménez de Parga en el Colegio de Abogados de Barcelona. El profesor, ex ministro y ex magistrado del TC disertó sobre el “régimen parlamentario” español que, a pesar de las previsiones constitucionales y como ha sucedido en otros países, se…

Cuando se pierde la dignidad

Este país no es serio. No lo es porque la mayoría de los ciudadanos no lo son. He escrito hasta la saciedad que no hay más ciego que el que no quiere ver. Y vuelvo a lo mismo, una buena mayoría de los ciudadanos no quieren ver.

¿Es fascista el humor?

El gran poeta comunista Gabriel Celaya llegó a decir que “el humor es fascista”. El hombre, amargado, y con mucho dolor acumulado en sus espaldas, no gozó de la liberación catártica del humor. Peor para él.

No me interesan las noticias

No sé si lo mío es muy grave, pero han dejado de interesarme las noticias. No me refiero sólo a las truculentas: al asesinato de cada día, a la última víctima de la violencia machista, a la penúltima ocurrencia estrafalaria de Donald Trump, a la insurrección (violenta o, al menos, intimidatoria, qué quieren que les…

Más información y peor informados

No hace falta ser un lince para saber que hoy día tenemos más información que nunca, hasta sobre cualquier nimiedad. No digamos ya sobre acontecimientos realmente importantes o meramente morbosos, como el juicio de Ana Julia Quezada, que está cubierto por 150 periodistas de 35 medios convencionales.