El crimen ya no espera en la sombra

La expansión del narcotráfico en el sur de España ha dejado de ser un fenómeno marginal. Cuando el crimen organizado se exhibe, corrompe el entorno y empieza a cobrarse la vida de quienes lo combaten, la cuestión ya no afecta solo a la seguridad de una frontera: compromete la autoridad del Estado y la salud…

Los lenguados de Lemóniz

La central nuclear de Lemóniz quedó como una promesa detenida y un símbolo: hormigón frente al Cantábrico, miedo en la rutina y política bajo presión. Décadas después, el plan de convertirla en piscifactoría reabre la pregunta de siempre: qué se reutiliza exactamente cuándo se reutiliza un lugar marcado por la violencia.

Los que custodian el peligro

Mientras el Gobierno activaba un amplio dispositivo ante la llegada del crucero afectado por el hantavirus, Huelva despedía a dos guardias civiles muertos en la persecución de una narcolancha. El contraste revela una verdad que ya no admite demora: policías y guardias civiles afrontan cada día riesgos extremos, sostienen la seguridad colectiva con un alto…

España 1992: un año de esfuerzo y satisfacción (y 2)

El año 1992, pese a la persistente amenaza del terrorismo y de sus cómplices, se convirtió en lo que considero el “año de las luces”. Aun con el peligro latente y el afán asesino de las organizaciones terroristas, este periodo representó un alivio momentáneo, un espejismo, aunque fue reflejo del gran esfuerzo de años dedicados…

España 1992: un año de esfuerzo y satisfacción (1)

El año 1992 ocupa un lugar especial en mi memoria, pues fue una etapa marcada por mi responsabilidad política como secretario de Estado para la Seguridad. Esta experiencia personal me brindó una profunda satisfacción, siendo el año que más alegrías me ha proporcionado en el ámbito profesional y político de los casi doce que estuve…

La nueva izquierda (relato de una deriva)

A veces, una época cambia sin ruido, como cambian los barrios: un día te despiertas y ya no reconoces el escaparate de la esquina. Yo lo noté una mañana cualquiera, con el café aún demasiado caliente y la radio soltando, entre anuncios, la misma música de fondo de siempre: consignas, trincheras, etiquetas. “Los buenos”, por…

¡Todos a la calle!

Unos sí, otros nunca. Todos a la calle. Ésa es la consigna no escrita. No proclamada, pero aplicada. Todos a la calle: los que empuñaron las armas, los que pusieron bombas, los que señalaron, los que apretaron el botón o dieron la orden. Todos, poco a poco. Con informes. Con expedientes. Con lenguaje administrativo.