Qué se abran mil tabernas
Esta semana ha producido notables noticias, desde Puigdemont a las trampillas presupuestarias, desde el precio de la energía a los amagos de negociaciones y esas demás cosas que merecen sesudos análisis.
Esta semana ha producido notables noticias, desde Puigdemont a las trampillas presupuestarias, desde el precio de la energía a los amagos de negociaciones y esas demás cosas que merecen sesudos análisis.
Hay un proyecto de ley de Bienestar Animal que traerá cola y que ya ha dado lugar a situaciones esperpénticas como la que no se puede hablar de “animales de trabajo” pues “para que un animal trabaje tiene que tener conocimiento de que esté trabajando e incluso la posibilidad de sindicarse”.
En boca cerrada no entran moscas, reza el adagio popular. Así, la casta política, de alta cuna o baja cama, debería hablar y escribir menos para que no le ocurra lo que a la bella, tentadora y lozana hembra de la anécdota que cuenta Pérez-Reverte en uno de sus interesantes textos dominicales. En una cafetería,…
Ayer, no estando Pedro, Calviño hizo de jefa. Aprovechó para presentar su cuadro macroeconómico. Pedro, por una vez estaba donde debía estar, en La Palma, y tampoco a nadie se le han ocurrido tontadicas tipo Maroto para herir a los canarios.
Pablo Iglesias ha empezado su peregrinaje como opinador sin partido por los distintos medios de comunicación. De momento, su primer artículo en CTXT no ha provocado grandes convulsiones en el panorama mediático nacional.
De los mismos productores que afirmaron que el turismo no produce valor, llega, ahora, “el turismo de la devastación”. Es lo que Canarias desea, faltaría más, que la quemen. Si Fraga se bañó en Palomares, cómo Maroto no va a escalar Cumbre Vieja. Así seremos todos y todas felices.
Sí, la semana da para notables análisis. Desde reuniones privadas en plan catalán a nucleares que amenazan con cerrar, ministras desairadas, entre SMI y regulación eléctrica, y ministras medio triunfantes, mientras en Europa miran de soslayo.