Si las sanciones son tonterías ¿Qué me proponen?

En los enfrentamientos con Putin, Occidente lucha con una mano atada a la espalda. Cuando Rusia asesinó a Alexander Litvinenko, invadió Georgia, instigó los crímenes de guerra sirios, anexó Crimea, envió asesinos mercenarios a Libia y el Sahel, subvirtió las elecciones de Estados Unidos, libró una guerra cibernética, usó Internet como arma y envenenó a los Skripal, encarceló a Navalny, los castigos subsiguientes fueron breves, ineficaces o inexistentes.

Este patrón se repitió antes de la invasión de Ucrania. Incluso cuando deploraron lo que llamaron la mayor amenaza a la seguridad de Europa desde 1945, los líderes occidentales no actuaron según sus propias advertencias. Ahora es demasiado tarde. Y por eso perdemos.

Por una vez que los servicios de información no eran un oxímoron, que sabían lo de Ucrania -no es difícil: comprar información al ejército ruso parece de lo más barato del mercado-, Europa ha decidido no escuchar la profecía de Biden.

El efecto megáfono, decían, amplificando riesgos. Alemanes y franceses negociando, una vez más. Al final, Macron dice que le han engañado y el socialdemócrata alemán cambia la política de defensa alemana. Pero ya parece tarde.

Europa, a más de Reino Unido y USA, acumulan, un día tras otro, sanciones. Afirman que cada una de esas sanciones es una especie de bomba nuclear.

La última es la expulsión del SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), una organización que tiene a cargo una red internacional de comunicaciones financieras entre bancos y otras entidades financieras. También echarles del espacio aéreo europeo o impedir que el Banco Central Ruso pueda hacer líquidos sus activos.

Los británicos han entrado en el juego y, esto sí que es importante, parecen dispuestos a poner patas arriba el “Londongras” (la colonia de oligarcas rusos) y hacerles la vida difícil.

Opina el personal que estas sanciones han sido descontadas por Putin y que, por lo tanto, las sanciones llegan tarde. Ahora bien: si las sanciones son tonterías ¿Qué me proponen?

Las relaciones con Putin, tanto en USA como en Europa, son contradictorias. No solo muchos líderes europeos se han pasado por los Consejos de Administración de las sociedades rusas bancarias, sino que la dependencia del gas o económica ata a países como Alemania o Italia.

Ucrania y quizá Moldavia. Tropas rusas a 45 kilómetros de Rumanía (Isla de las Serpientes), veladas sugerencias sobre Finlandia y Suecia. Pedimos firmeza en la puerta de Europa para defender nuestra libertad, pero no nos gusta que esa firmeza suponga, ni más ni menos, la vuelta al rearme, a los ejércitos y al gasto militar.

En realidad, estamos hablando de eso: el mundo, tras la pandemia, no será una orgía de felices años veinte sino una oscura edad armada.

La crisis de Ucrania es la crisis del multilateralismo en el que todos los populismos, Trump y las derechas extremas y las izquierdas radicales se han ciscado durante años. Ahora pagamos los lodos de ese desprecio.

No a la guerra, gritan los que hace unos días se reunieron con Orban, defensor y ayudante de Putin, en Madrid (VOX). No a la guerra se grita entre los que acusan de sátrapa a Putin, pero siguen gritando OTAN asesina y negando la seguridad europea.

Izquierda Unida ignora el estalinismo como fuente de Putin, para afirmar que el asunto es cosa de zares. La manipulación de la historia da para mucho.

La izquierda extremosa se encuentra en una situación incómoda frente a la salvaje invasión de Moscú, ni guerra hibrida ni zarandajas: la artillería, los obuses y los misiles de siempre, la muerte de los inocentes. Una invasión para quedarse material o políticamente con el mayor país de Europa.

Vale; nadie se ha atrevido a aplaudir la invasión, afortunadamente, pero queda vacuo afirmar el No a la guerra, la llamada a la diplomacia y calificar de tonterías a las sanciones.

Las sanciones serán eficaces si duran. Cierto que, si ocurre como en ocasiones anteriores que a los pocos días se quedaron en un cajón, no serán útiles. Pero, insisto, Si las sanciones son tonterías ¿Qué me proponen?: ¿Volamos hacia Moscú?

 

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