La barbacoa antes del apocalipsis

Entiendan, estimados y estimadas oyentes, que la primera metáfora del cronista queda dicha con todo respeto: quizá el momento más espiritual y mágico de la cultura occidental es ese en el que una oración convierte una oblea y un mal vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Bombardear Argel no es buena idea

Considerarán ustedes que el titular es pura ironía, no les faltará razón. Pero, si creen que es absurdo es que no han estado prestando atención a los potenciales efectos de la militarización europea en curso.

El baño de Argel

Traicionar a un amigo está feo. Traicionar a un amigo con el que se comercia es una estupidez. Convertir nuestra diplomacia en vicaria de un primo mayor (la Unión Europea) resta crédito político. Que lo nuestro con Argel ya no sea una historia cervantina de amor es de lo más normal.

La caza nacional

Berlanguiano total, oigan. Este país tiene dos grandes republicanos: el Rey Emérito y Pedro Sánchez. Ni Echenique, siempre dispuesto a afilar guillotinas para que rueden las oportunas cabezas, alcanza el nivel de excelencia de los citados. Uno, el Emérito, utiliza para sus propósitos a los amiguetes de pandilla. El otro, puesto que tiene el poder, a…

Y un PP para atrapar la indecisión

No presumirá el cronista de ser profundo conocedor de Andalucía y sus comportamientos políticos. Es cierto que algo de costumbre en esto del análisis social o político tiene desde pequeño. Una de las sorpresas de las encuestas que se vienen realizando o del debate que se transmitió anoche lunes entre los distintos candidatos y candidatas es…

Crisis alimentaria, coste de vida y coste de morir

Quizás sean ustedes de los que piensan que los gobernadores del Banco de España son un poco toca narices. No seré yo quien les lleve la contraria: lo son. Hay veces, sin embargo, que tienen razón. Lo de la inflación no es sólo cosa de la guerra, por mucho que en Moncloa se agarren al…

La paz tenía un precio

Ya les dije aquí que no parecía haber alternativa a las sanciones a Rusia, aunque pareciera que nos sancionábamos a nosotros mismos. También, que lo de la inflación no era sólo cosa de la guerra, sino que venía de antes. Ahora puedo decirles, sin ánimo de presumir, que tenía razón en ambas cosas. El Banco de…