Sánchez, la cazadora y la sesión doble
Se pasó el fin de semana Sánchez de cazadora. Ya no es la chupa de cuero de los días de bronca. Ya estamos en época de glamur: o sea, que toca cazadora.
Se pasó el fin de semana Sánchez de cazadora. Ya no es la chupa de cuero de los días de bronca. Ya estamos en época de glamur: o sea, que toca cazadora.
Ya tenemos presupuestos para el año que viene. Bravo, presumamos de estabilidad. Hay ya una larga tradición de presupuestos democráticos en España que reúnen una característica común: nunca se cumplen y siempre tienen más déficit de lo que proponen.
Ésta, como todas, ha sido semana de enjundia. De los presupuestos a sus colaterales, sea el euskera para la chavalería navarra o salvar el negocio de Roures, con la cosa del catalán en las plataformas. Hay otras cosillas, como eso de que no se investigue si en Baleares hubo abuso de menores y cosas parecidas.
Qué relación hay, se preguntarán ustedes, entre la luz, China y las peluquerías finlandesas. Fácil: la estrategia de reducción de precios. Si quieren que les adelante la conclusión, les haré un “spoiler”: reducir el IVA no siempre es una buena idea.
Esta semana han ocurrido notables cosas, desde el insultante asunto de la amnistía hasta la última tontadica de Tezanos.
Uno muy monárquico no es. Pero es constitucionalista. Esto es: una ley no puede cambiar una Constitución, es de primero de enmiendas, aunque ahora no hace falta aprobar. Eso no pasa en ninguna parte democrática: hay que cumplir las reglas.
A ver, ni usted ni yo nos creemos que el asunto ese de subir las cuotas de la Seguridad Social tenga que ver con la equidad intergeneracional. Tampoco, con hinchar la hucha de las pensiones.