Se van los chinos, se van, se van

Sí, la semana da para notables análisis. Desde reuniones privadas en plan catalán a nucleares que amenazan con cerrar, ministras desairadas, entre SMI y regulación eléctrica, y ministras medio triunfantes, mientras en Europa miran de soslayo.

El trabajo después de Simón

Esta semana han pasado un montón de cosas. Desde el desbarre de un ministro a las justificaciones del odio, la cosa judicial o el conflicto económico. Incluso Fernando Simón ha roto su silencio para anunciar el fin de cualquier ola relevante. Todo daría para análisis muy sesudo.

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Pablo Iglesias busca fascistas. Los fascistas no están muy preocupados. Primero, Pablo no ha dado pistas de encontrarlos con eficacia. Segundo, porque en Europa a las derechas extremas, populismos radicales, fascistas o como quieran ustedes llamarles les vencen las derechas de toda la vida, incluso las resucitan, como ha ocurrido en Francia.

Demasiado motín para Lastra

Señalaba un colega de tertulia que no parecía haber solución para la ecuación que suma pancarta y gobierno. Creo haber dado con una respuesta. La suma de metros cuadrados de pancarta y moqueta es igual a una constante, K, siempre mayor que dos, e igual al número de asesores o asesoras.

¡Luz, más luz!

¡Luz, más luz! Una frase que su médico atribuyó a Goethe, en su lecho de muerte. Qué estas fueran sus últimas palabras no tiene que ver con que le presentaran su precio; el hombre ya andaba bastante pachucho. Pero ustedes están avisados y avisadas. La ministra les ha avisado: no tiene mecanismos para que las cosas…