La caída de los dioses nuevos

El cronista profeta no es, pero a todo el mundo le gusta decir, de vez en cuando: yo ya se lo dije. Les avisé aquí, ya en verano, que amenazaba un criptoinvierno; que la amenaza lo de Musk en Twitter no pintaba bien y menos lo del metaverso del listo de Zukerberg. Y algunas otras…

El viaje de la madre superiora

Yolanda Díaz, al parecer y de momento, resta más que suma. Para enfado del áureo padre prior del que ayer les hablé: la lentitud de la vicepresidenta y su evidente desprecio por el podemismo realmente existente le resultan al prócer exasperantes.

El enfado del padre prior

Hablo, naturalmente, de Pablo Iglesias. El caballero siempre enfadado, enfadose nuevamente. Subió al púlpito el padre prior a pronunciar sermón. Vio a sus apreciadas novicias que curran y mantienen su negocio, para qué engañarse. Pero no vio a la madre superiora, por él elegida para dirigir no solo el convento sino la predicación universal.

Boyante, pero efímera

Dice el gobernador del Banco de España, cuyo grado de acierto es mayor que el de Tezanos, que la recaudación fiscal este año será como las palancas del Barça y la pluralidad en los programas de la mañana de TVE, “boyante”, pero “efímera”.