El accidente de María Jesús y ese lío de Moreno

Debo empezar por mis sospechas: a la izquierda parece que le encanta que VOX tenga un papel de potencial Gobierno. No lo entiendo mucho, pero, oiga, igual es que necesitamos aventar el miedo para sobrevivir. Es que los de izquierda ya no queremos ganar, solo que pierdan otros.

Algo debiera pasar en el socialismo realmente existente cuando pasa lo que pasa. Un “accidente” más de María Jesús, que entró por la puerta de atrás anoche y ha salido hoy por la puerta de atrás, antes de la rueda de prensa. Irse por la puerta de atrás es la mejor parábola de la trayectoria del PSOE en Andalucía y fuera de ella.

El “accidente”, además de laboral, es un cambio cultural de fondo. Se pasó el PSOE la campaña llamando a la “Andalucía del sofá” y en esto tuvieron éxito: la gente participó como nunca, pero no votó al PSOE. La Andalucía que se mueve estaba en todos los sitios menos en el PSOE. La crisis del PSOE es, también, la crisis del populismo podemita y el clientelismo político de Izquierda Unida. Para que me entiendan: Pedro mata candidatos, a los suyos y a los demás

La estrategia Sánchez, que culpó a sus líderes regionales de los anteriores resultados autonómicos en toda España, ha sido intervenir y poner a los suyos, singularmente ministros. La mujer más poderosa de la democracia, papisa del progresismo, ha sido dramáticamente derrotada,

¿Responderá la militancia? ¿De qué militancia me hablan? Unas agrupaciones podemizadas, envejecidas y atrapadas por el socialismo realmente existente que representa Sánchez no constituyen base de cambio potencial.

¿Esperan sus concejales y diputados sacrificarse con su líder?: ése es el secreto. El resultado de Adamuz, probablemente injusto, es un poema. El alcalde, que entró a última hora y por presiones en campaña, vio como el aumento de la participación se la queda el PP, que gana 244 votos, y Adelante Andalucía que gana 13. El PSOE pierde 70. El hombre sabe a quién se lo debe.

Hay un pueblo de izquierdas en España, pero no vota al PSOE, hoy por hoy. Un tercio del electorado español se ha pronunciado y lo ha hecho a espaldas del PSOE. Los resultados de Andalucía revelan dos cosas: primera, que si Sánchez aguanta en los sondeos es por los diputados que le ha robado a Sumar, a golpe de guerra y esas cosas.

La segunda, que las fuerzas fortalecidas en este periodo (Chunta, Adelante Andalucía) que se suman a Compromís, Bildu o Bloque no tienen ningún incentivo para formar parte de candidaturas estatales. Izquierda y territorio es un esquema de reflexión que el PSOE ya no alcanza. Ése es el problema de Sumar, ser reducida, en el mejor de los casos, hoy a ser segunda o tercera fuerza en Madrid.

El remate lo producen las declaraciones de los socialistas que no salen, todavía, por las puertas de atrás: están contentos por la participación de la extrema derecha. Moreno es el derrotado, dicen, pues nada: a morir de éxito.

Decía arriba que, con un aumento de participación, la fuerza de la derecha se mantenga es un cambio cultural. Ésta es la reflexión que le venimos pidiendo a la izquierda hace tiempo, sin que lo consigamos, porque opera mejor el poder y el intento de convertir el asistencialismo en clientelismo. Las cohortes de población más jóvenes, no solo urbanas, se apilan en el entorno de las derechas, una parte de esas poblaciones, en el caso de Andalucía, esos jóvenes se apuntan al populismo amable de Adelante Andalucía que, no puede olvidarse, recupera cierto punto andalucista, aunque nada que ver con el andalucismo histórico.

La derecha mantiene su presencia política, con un pequeño lío: la presencia de VOX. La extrema derecha no le ha quitado escaños al PP. A nivel local, VOX ha visto matizada su presencia. Sabremos pronto las transferencias de voto, pero, considerando el aumento de la participación, el crecimiento del PP (146 mil votos) mantiene sus proporciones respecto a VOX (crece 80 mil) o el PSOE (59 mil). No es el castigo de sus votantes, es la irrupción de Adelante Andalucía en el juego de la ley d´hondt. Lo que la ley te da, en el pasado al PP, luego te lo quita. Veremos.

Sostuvo Moreno en entrevista a Diario.es que con un 40% del voto y 52 diputados le valía. Sabía lo que podía pasar y su pedido de “una matrícula de honor” no le ha salido. No veo razones para que VOX se excite mucho y sospecho que Moreno será, esta vez, el que les haga sudar.

Por otro lado, este populismo nacional radical no está en condiciones de sacar pecho: tanto sus circunstancias internas como las fugas, hacia Alvise o hacia otras alternativas antisistema, debilitan la posición fundamentalista de Abascal. La prioridad nacional –a veces ilegal, a veces irracional-, representa cabreo por evidentes injusticias, cierto, pero no constituye un programa y menos un programa que, en lo sustancial, sea autonómico o local.

Queda tiempo, unos veinte años, para que los “boomers” determinen la política. Eso será un incentivo para que los jóvenes se encrespen contra el asistencialismo que, aparentemente, les castiga. Administrar esta ira social es una responsabilidad de los partidos mayoritarios.

La derecha parece haber capturado cierta atención cultural en este sector, castigado por el “wokismo” y el asistencialismo que penaliza de vástagos de clase media, pero también permanece atada por sus propios “boomer” y algunas variables que debe revisar: vivienda, pensiones, etcétera.

El accidente de María Jesús tiene una lectura más profunda que un simple hundimiento del suelo electoral del PSOE. Una izquierda alternativa situada en un 22,7% no dispone de cuatro años para recuperar su estrategia. La oposición, desde luego, dudo de que quien huye por las puertas de atrás esté en condiciones, debe reconstruirse en una larga marcha política.

 

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