Según datos oficiales del Ministerio de Derechos Sociales, en el primer trimestre de 2026 se hallan 271.556 personas en listas de espera para recibir la dependencia, 13.389 más que a finales del pasado año. De ese número, 118.716 están a la espera de valoración y 152.840 aguardando las prestaciones y servicios que tienen reconocidos pero que no llegan. Son los datos trágicos y oficiales de la España profunda del sanchismo.
Según el último informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, cuando el Ministerio que dirige Pablo Bustinduy rebaja la cifra de desatención a 152.249 personas, se refiere exclusivamente a aquellas con las que la Administración no está cumpliendo los plazos previstos por la Ley, que establece en 180 días el plazo máximo para recibir la prestación o servicio que tengan reconocido. Con datos del Ministerio, “a este ritmo se necesitarían 86 años para lograr que no hubiese lista de espera”, afirma el informe.
Además, para ve4rgüenza social de un gobierno que se ocupa más de lo ilegal que de sus mayores necesitados, en los tres primeros meses de este año fallecieron 8.996 en las listas de espera de la dependencia; es decir, cien personas diarias esperando del gobierno Frankenstein lo que nunca llegó.
Por supuesto que se bate el récord de personas atendidas, que es lo que proclaman las Comunidades Autónomas y el propio Ministerio de Bustinduy para justificar su triunfalismo y ocultar esta realidad. En la última década siempre aumentan las personas atendidas, pero eso no justifica el titular con el que el Ministerio ha presentado los datos del primer trimestre de 2026, señalando que la atención a la dependencia “alcanza su mayor cifra histórica y que mejora en todos los indicadores de gestión y atención”.
Para el presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez Navarro, es lógico que, mientras haya decenas de miles de personas en las listas de espera, cada vez aumente más el número de personas beneficiarias: “Aunque sea con servicios low cost, que contrastan con el triunfalismo del Ministerio al destacar que ‘las prestaciones de proximidad rozan ya el 60%’, cuando la intensidad media de la Ayuda a Domicilio disminuye en este año de 2026 y apenas supone poco más de una hora de atención diaria y la prestación económica familiar también disminuye (que la ley establece como excepcional), con un importe de 259,84 euros mensuales de media”.
Además, de las 8.996 personas fallecidas en las listas de espera de la dependencia en el primer trimestre de este año, 4.628 hacían cola para ser valoradas y 4.368 esperaban recibir la prestación a la que tenían derecho.
El informe de la Asociación se ha realizado con los datos oficiales hasta el 31 de marzo de 2026, valorándolos de manera objetiva, sin dejar de contar a nadie que esté esperando respuesta de la Administración y con los mismos criterios que el Observatorio utiliza habitualmente.
“Seguimos esperando que el Ministerio publique los datos de la lista de espera de las revisiones y de las solicitudes sin grabar, y atendidos del grado III+. Y ya no confiamos en que su Panel del SAAD trimestral no cambie criterios de manera discrecional. Es incomprensible la actitud triunfalista del Ministerio con titulares engañosos y el afán de manipular los datos, a la vez de su falta de transparencia”, afirma José Manuel Ramírez.



