Queridos enemigos y enemigas: ojalá necesitéis ir a la oficina de empleo
Esta semana han ocurrido notables cosas, desde el insultante asunto de la amnistía hasta la última tontadica de Tezanos.
Esta semana han ocurrido notables cosas, desde el insultante asunto de la amnistía hasta la última tontadica de Tezanos.
Uno muy monárquico no es. Pero es constitucionalista. Esto es: una ley no puede cambiar una Constitución, es de primero de enmiendas, aunque ahora no hace falta aprobar. Eso no pasa en ninguna parte democrática: hay que cumplir las reglas.
A ver, ni usted ni yo nos creemos que el asunto ese de subir las cuotas de la Seguridad Social tenga que ver con la equidad intergeneracional. Tampoco, con hinchar la hucha de las pensiones.
Perjudicar a quienes decimos apoyar. Esa era la pesadilla política de antaño. Temor que desapareció hace tiempo, la preocupación no computa. Sin embargo, los que alguna vez pasamos por una facultad de economía, a jugar al guiñote o cosas parecidas, naturalmente, solemos hacernos preguntas inútiles de ese tipo.
A pesar de ser viernes, cuando el jefe de la Clicktertulia, Don Juan Ignacio Ocaña, tiene dicho que de cosas sesudas nada, hoy hablaré de cosa seria. O sea, que los CEO de la radio no pagarán la prima de crónica intranscendente (De hecho, nunca la pagan, ahora que caigo).
La semana ha sido prolija en asuntos. Desde los follones en el PP madrileño y los conflictos en el gobierno a las sombras económicas, pasando por reformas laborales, de vivienda o el ya acostumbrado ruido sobre las pensiones.
En esta semana se han producido notables acontecimientos. No solo el Tribunal Constitucional le ha dado un par de alegrías a quienes recelan de los impuestos y del afán controlador de Sánchez. El enfado amplio se ha instalado en el gobierno, mientras el volcán de La Palma, también enfadado, seguía escupiendo lava y dolor.