Kissinger me caía mal
Se siente, se ha muerto, mayor, centenario, que descanse en paz. Aunque ya se sabe que en España enterramos muy bien, les diré que no: a mí Henry Kissinger me caía mal.
Se siente, se ha muerto, mayor, centenario, que descanse en paz. Aunque ya se sabe que en España enterramos muy bien, les diré que no: a mí Henry Kissinger me caía mal.
Dice Ridley Scott que él no hace documentales sino películas. Los que hemos visto Napoleón hemos vuelto a preguntarnos lo que llevamos años preguntándonos: si el arte tiene alguna obligación con la verdad.
Javier Milei ha ganado las elecciones argentinas. A los argentinos y argentinas quizá no les vaya bien, pero a los cronistas se nos vienen grandes alegrías, como ocurre con el resto de Hispanoamérica.
Es sabido que a los muy hipotecados, las familias españolas lo saben bien, les quedan pocos recursos para muebles o realizar construcciones de calidad. Seamos, pues, comprensivos con Pedro Sánchez: llegado a la investidura con 26 hipotecas sólo le ha dado para construir un muro. Así ha sido anunciada la legislatura. El problema, naturalmente, es…
Hemos perdido un gran nutricionista. Usted le dice a Sánchez que el régimen no le gusta y él contesta: no se preocupe, tengo 26 más, uno por cliente. Así, ha ido repartiendo cambios de régimen a pedido del necesitado. La clientela es la clientela.
Cuenta Italo Calvino que, en el siglo XVII, el vizconde Medardo de Terralba y su escudero Curzio marchan por la llanura de Bohemia para unirse al ejército cristiano para luchar contra los turcos, en una de esas “más altas ocasiones que vieron los siglos”, donde quizá pretendiera coincidir con Cervantes.
El fugado se ha concedido la amnistía y generosamente ha indultado a la izquierda de verdad verdadera, a los constitucionalistas que les den, que son fachas como todo el mundo sabe. Eso sí, no ha concedido la amnistía a Sánchez porque no solo él no olvida, sino que anuncia la repetición de la cosa.