La “equidistancia” de Pedro Sánchez
A Pedro Sánchez le da lo mismo decir una cosa que su contraria. Al mismo tiempo, además. Pero de aquí a las elecciones el mantra va a ser recurrente: el de la moderación.
A Pedro Sánchez le da lo mismo decir una cosa que su contraria. Al mismo tiempo, además. Pero de aquí a las elecciones el mantra va a ser recurrente: el de la moderación.
Francia existe y si no habría que inventarla. Créanme, esto es una bendición. Francia es, cierto, un país que lleva años descomponiéndose, pero no acaba de descomponerse. Con más déficit público que casi todo el mundo, se va salvando gracias a una de esas presiones fiscales que tanto gustan a los liberales españoles, casi del…
España es una democracia de baja calidad. Una partidocracia. Lo es no tanto por cómo se conformó con una carta otorgada (aunque votada) en vez de un proceso constituyente, que también, sino por el posterior desarrollo durante decenios tras haber nacido de ese pecado original.
Davos es ya una antigualla. La Montaña Mágica se devalúa. Las élites ni siquiera son escuchadas, sino que tienen que escuchar a gente que la pinta poco. Han pasado de la depresión del año pasado al simple pesimismo.
Retorna la rutina. Esto es, vuelve la vida que no es otra cosa que lo que ocurre cuando no estamos de fiesta. La vida tiene sus momentos donde llegan alegrías o penas (recuerdo, ahora, a Javier Castro, amigo y contertulio que “se nos ha muerto como el rayo…, compañero del alma, compañero”).
Ustedes están pensando en sus propósitos. En ir al gimnasio o, incluso, se han comprado un chándal de esos de colorines para correr y perder peso. El cronista no hace esas cosas: dañan la salud, como todo el mundo sabe.
Antes, mucho más que ahora, al llegar estas fechas, en los medios de comunicación proliferaban las inocentadas, es decir, aquellas falsas noticias de carácter inverosímil que servían de regocijo y distracción al personal.